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Cómo proteger tu propiedad intelectual antes de que te la roben: guía para creadores digitales

18 min lectura

Creas algo. Lo trabajas, lo revisas, lo publicas. Y días después lo encuentras en otro sitio, sin tu nombre, sin tu permiso, sin ninguna referencia a que ese trabajo es tuyo.

El plagio en el entorno digital no es una posibilidad remota. Es algo que ocurre con una frecuencia que los creadores digitales conocen bien: diseñadores que ven sus ilustraciones en cuentas sin crédito, fotógrafos cuyos trabajos aparecen en webs comerciales, desarrolladores que descubren que su código está en un repositorio ajeno, escritores que reconocen sus textos en publicaciones que no son las suyas.

El problema no es solo el robo. El problema real es lo que ocurre cuando intentas reclamar: ¿cómo demuestras que esa obra era tuya antes de que apareciera en otro sitio? ¿Qué prueba tienes de que existía con esa forma concreta, en esa fecha concreta, y que eres tú quien la creó?

Esta guía explica qué dice la ley sobre la autoría de obras digitales, qué vale como prueba ante un tribunal, por qué el Registro de la Propiedad Intelectual no siempre es la respuesta más práctica para los creadores del día a día, y cómo GoCertius permite construir una prueba de anterioridad con respaldo legal cualificado en menos de dos minutos, de forma gratuita, antes de publicar cualquier obra.

Lo que la ley dice sobre la protección de las obras digitales

En España, el marco legal de la propiedad intelectual está recogido en el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, que aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (TRLPI). Y hay algo fundamental que muchos creadores desconocen: la protección nace con la creación de la obra, no con su registro.

El artículo 1 del TRLPI establece que la propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación. No hace falta registrar nada para que la obra esté protegida. El derecho existe desde el momento en que la obra adquiere una forma original y perceptible.

Esto, que parece una ventaja, tiene una consecuencia práctica complicada: si no hay registro, no hay un documento público que acredite quién creó qué y cuándo. Y cuando alguien disputa la autoría, el creador tiene que demostrarlo con lo que tenga.

El artículo 145 del TRLPI establece que el Registro de la Propiedad Intelectual otorga una presunción legal de autoría a favor de quien inscribe primero. Esa presunción es valiosa. Pero el Registro tiene un coste y, sobre todo, tiene plazos: el proceso de inscripción puede tardar tiempo que los creadores digitales no siempre tienen cuando publican continuamente.

La pregunta práctica no es si proteger las obras es necesario. Lo es. La pregunta es cómo construir esa protección de una forma que sea compatible con el ritmo real de trabajo de un diseñador, un fotógrafo, un escritor o un desarrollador.

El problema de la prueba: qué ocurre cuando alguien disputa tu autoría

Imagina que subes una ilustración a tu portfolio. Dos semanas después, un tercero la usa en una campaña comercial sin tu permiso y sin crédito. Cuando lo reclamáis, niega que sea tuya: dice que él tiene una versión similar que creó antes, o simplemente que no puede saber de quién es.

¿Qué tienes para demostrar que esa obra era tuya y que existía en esa forma antes de que él la publicara?

Si tienes el archivo original en tu ordenador, ese archivo lleva la fecha del reloj de tu sistema, que tú controlas. Si tienes capturas de pantalla del proceso de creación, esas capturas llevan la fecha del reloj de tu dispositivo. Si tienes correos electrónicos en los que comentabas el trabajo con un cliente, esos correos pueden aportarse, pero son fácilmente cuestionables en cuanto a su integridad.

El problema no es que no tengas nada. El problema es que todo lo que tienes puede ser impugnado sin que tú puedas rebatir esa impugnación de forma concluyente. Y en ese escenario, la resolución depende de quién convence más, no de quién tiene razón.

El artículo 326 de la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) establece que cuando se impugna un documento electrónico presentado en juicio, quien lo presenta tiene que demostrar que es auténtico. Con archivos ordinarios, esa demostración requiere una pericia técnica que da una opinión, no una certeza matemática.

Hay, sin embargo, una excepción que cambia las reglas por completo.

La excepción que protege al creador: eIDAS y el artículo 326.4 LEC

El Reglamento (UE) 910/2014 del Parlamento Europeo y del Consejo, conocido como eIDAS, establece en su artículo 41 que los sellos de tiempo cualificados disfrutan de una presunción de exactitud respecto a la fecha y hora que indican y de la integridad de los datos a los que están vinculados. El artículo 42 regula los requisitos técnicos que un sello debe cumplir para ser considerado cualificado.

En España, la Ley 6/2020, de 11 de noviembre, reguladora de determinados aspectos de los servicios electrónicos de confianza, conecta ese sello de tiempo cualificado con la prueba procesal a través del artículo 326.4 de la LEC. Ese artículo establece que los documentos electrónicos certificados con un servicio cualificado de confianza se presumen íntegros y auténticos. La carga de la prueba se invierte: no es el creador quien tiene que demostrar que su obra es auténtica; es quien la cuestiona quien tiene que probar que algo va mal.

Si no lo consigue, asume las costas y los gastos de las comprobaciones. Si el tribunal aprecia temeridad en la impugnación, puede imponer además una multa de entre 300 y 1.200 euros.

Esa inversión de la carga de la prueba es lo que convierte un Certius en algo cualitativamente distinto a cualquier otro tipo de documentación ordinaria.

Qué es GoCertius y cómo genera una prueba de anterioridad

GoCertius es una aplicación desarrollada por EADTrust (prestador cualificado de servicios de confianza registrado en el Ministerio para la Transformación Digital y la Función Pública español desde el 23 de marzo de 2010, e incluido en la lista oficial de la Comisión Europea) que sella cualquier archivo digital con un sello de tiempo cualificado en el momento en que lo registras.

El proceso técnico es el siguiente. En el instante en que registras un archivo, GoCertius calcula el hash SHA-256 de ese archivo: la huella digital matemáticamente única de su contenido concreto en ese momento preciso. Cualquier cambio posterior en el archivo (aunque sea de un solo píxel en una imagen, un solo carácter en un texto, un solo fotograma en un vídeo) produce un hash completamente diferente. Es físicamente imposible modificar el contenido sin que sea detectable.

Sobre ese hash, EADTrust emite el sello de tiempo cualificado: una certificación firmada criptográficamente por un tercero independiente, registrado y supervisado por la Unión Europea, que acredita que ese archivo con ese hash existía en ese momento preciso. No es la fecha del reloj de tu dispositivo. Es la certificación de un tercero de confianza independiente.

Ese hash queda además registrado en LACNet, una red de registro distribuido tipo blockchain que añade una capa adicional de inmutabilidad: el registro está inscrito en una red descentralizada con múltiples nodos, y no puede modificarse de forma retroactiva sin que sea detectable.

El resultado es el certificado Certius: un documento PDF firmado electrónicamente por EADTrust que incluye el hash del archivo, el sello de tiempo cualificado con la marca de fecha y hora precisa, los metadatos del dispositivo y la dirección IP, y un código QR y una URL que cualquier persona puede usar para verificar de forma independiente la autenticidad de la evidencia.

Para un creador digital, ese certificado es la prueba de anterioridad más robusta que existe fuera del Registro oficial: acredita con certeza matemática y con respaldo de la Unión Europea que ese archivo, con ese contenido exacto, existía en esa fecha concreta. Y genera la presunción legal del artículo 326.4 de la LEC.

Para qué sirve específicamente GoCertius en el ámbito creativo

GoCertius tiene utilidad concreta en los momentos que los creadores digitales viven con más frecuencia.

Antes de publicar cualquier obra

El momento más crítico en la protección de la propiedad intelectual es el instante previo a la publicación. Una vez que una obra está en internet, cualquiera puede descargarla, modificarla ligeramente y reclamar que es suya. Si el creador no tiene una prueba de que su versión existía antes, la disputa puede volverse insoluble.

Certificar el archivo con GoCertius antes de publicarlo (antes de subirlo a un portfolio, antes de enviarlo a un cliente, antes de lanzarlo en redes) crea un registro con fecha fehaciente que acredita la existencia y el contenido de esa obra en ese momento exacto. Ese registro es el que importa si hay una disputa posterior.

Durante el proceso de creación

Un diseñador que trabaja en un proyecto durante semanas tiene versiones sucesivas del mismo archivo. Cada versión que certifica con GoCertius documenta la evolución de la obra con fecha fehaciente. Si alguien afirma posteriormente que una versión similar la creó antes, la cadena de certificaciones del creador original demuestra el proceso completo de desarrollo de la obra.

Al entregar trabajos a clientes

Cuando un creador entrega un trabajo a un cliente, la certificación del archivo en el momento de la entrega establece con exactitud qué se entregó, cuándo, y que el contenido no ha sido modificado desde entonces. Si el cliente afirma posteriormente que lo entregado no era lo acordado o que faltaban elementos, el Certius del momento de la entrega corta cualquier discusión.

En colaboraciones y encargos

En los encargos (diseño, fotografía, desarrollo de software, redacción) la propiedad de la obra puede ser motivo de conflicto cuando el encargo no estaba formalizado en un contrato claro. Certificar los archivos a lo largo del proceso de creación, y certificar también el encargo original si fue por escrito (correo, mensaje de chat), construye una cadena probatoria que documenta quién creó qué, para quién y cuándo.

Al registrar código fuente

Un desarrollador que quiere acreditar que una versión concreta de su código existía antes de una fecha determinada (para demostrar anterioridad frente a una patente, para resolver una disputa con un excolaborador, o simplemente para tener un registro fehaciente del histórico de desarrollo) puede certificar los archivos del proyecto con GoCertius en cualquier momento. El sello de tiempo cualificado sobre el hash del archivo acredita que esa versión concreta de ese código existía en esa fecha.

GoCertius vs el Registro de la Propiedad Intelectual: cuándo usar cada uno

Una pregunta habitual entre los creadores es si GoCertius sustituye al Registro de la Propiedad Intelectual. La respuesta es que son instrumentos distintos, con finalidades complementarias, y que la decisión de usar uno, el otro o ambos depende del tipo de obra y del nivel de protección que se quiera construir.

El Registro de la Propiedad Intelectual es el instrumento público que genera la presunción legal de autoría reconocida por el artículo 145 del TRLPI. Está gestionado por las comunidades autónomas y por el Ministerio de Cultura. Su inscripción tiene un coste (varía según la comunidad autónoma) y un plazo de tramitación que puede extenderse en función de la carga administrativa de cada registro.

El Registro es especialmente útil para obras de gran relevancia económica o comercial (una novela, un álbum musical, un software con proyección de negocio) donde el tiempo y el coste del proceso de inscripción quedan justificados por el valor del activo que se protege.

Para el flujo habitual de trabajo de un creador digital (una ilustración por semana, un proyecto fotográfico mensual, versiones sucesivas de un diseño, código que evoluciona continuamente) el Registro no es operativamente compatible con ese ritmo. No porque no sea válido, sino porque el proceso de inscripción no está diseñado para certificar a ese nivel de frecuencia y velocidad.

GoCertius opera en el extremo opuesto del espectro: es gratuita, funciona en tiempo real, y genera el certificado en menos de dos minutos. No otorga la presunción de autoría que genera el Registro, pero sí genera la presunción de existencia e integridad del artículo 326.4 de la LEC. En términos prácticos, certifica que ese archivo concreto existía en esa fecha con ese contenido exacto, y que nadie lo ha modificado desde entonces.

En muchos casos de disputa real, esa prueba de anterioridad con fecha fehaciente y con presunción legal de integridad es suficiente para resolver el conflicto sin necesidad de llegar a un procedimiento judicial completo. Y en los casos que sí llegan a juicio, un Certius previo al Registro es un complemento probatorio de alto valor.

La estrategia más robusta para una obra de relevancia es, por tanto, la combinación: certificar con GoCertius en el momento de la creación, y registrar en el Registro oficial para las obras que lo justifiquen.

Cómo proteger una obra con GoCertius: paso a paso

El proceso tiene tres pasos y tarda menos de dos minutos.

Paso 1: registra el archivo

Descarga GoCertius de forma gratuita en App Store o Google Play, o accede desde cualquier navegador en app.gocertius.io. Crea tu cuenta (el registro es gratuito).

Pulsa “Registrar certius” y selecciona el tipo de evidencia: foto, vídeo, archivo o chat de Telegram. Para obras digitales (una ilustración en formato PNG, un archivo de diseño, un documento de texto, un archivo de código fuente comprimido) selecciona “archivo”. El límite por archivo es de 1 GB.

Una vez cargado, pulsa “Continuar con el registro”. En ese momento, GoCertius calcula el hash SHA-256 y solicita el sello de tiempo cualificado a EADTrust. Si tienes la geolocalización activa, también registra la ubicación con sus metadatos.

Paso 2: crea el certificado

Accede a la evidencia registrada y pulsa “Certificar certius”. Si quieres incluir varios archivos (por ejemplo, el archivo de trabajo y el archivo exportado final) en un único certificado, hazlo desde la versión web en app.gocertius.io.

GoCertius generará el certificado PDF firmado electrónicamente por EADTrust con el hash de cada archivo, el sello de tiempo, los metadatos y el código QR y la URL de verificación.

Paso 3: descarga el paquete ZIP y guárdalo

Para que el certificado sea utilizable en un procedimiento legal, el paso fundamental es descargar el paquete ZIP. Ese paquete contiene el certificado PDF y los archivos originales de las evidencias. Es el conjunto completo lo que se presenta ante un tribunal o ante cualquier tercero. Solo el certificado PDF, sin los archivos originales, no permite la verificación completa de la integridad.

Guarda el paquete ZIP en al menos dos lugares distintos: en la nube y en local. Los certificados del plan gratuito están disponibles en GoCertius durante tres años desde su creación, pero conservar una copia propia desde el primer momento es la práctica más segura.

Un flujo recomendado para creadores que publican regularmente: certificar el archivo de la obra antes de publicarlo, descargar el ZIP y guardarlo en una carpeta de proyecto organizada por fecha. Ese proceso tarda menos que el tiempo que emplea cualquier creador en ajustar el color de exportación final.

Preguntas frecuentes

¿Un Certius demuestra que soy el autor de la obra?Un Certius demuestra que ese archivo concreto, con ese contenido exacto, existía en esa fecha y que no ha sido modificado desde entonces. No acredita directamente la autoría en el sentido del TRLPI (para eso está el Registro de la Propiedad Intelectual) pero sí establece con certeza matemática y con respaldo de la ley europea que tú poseías ese archivo antes de esa fecha. En una disputa de plagio, esa prueba de anterioridad es lo que permite demostrar que tu versión es la original.

¿Puedo certificar archivos de trabajo en progreso, no solo la versión final?Sí, y es precisamente lo que se recomienda. Certificar versiones sucesivas del proceso de creación documenta la evolución de la obra con fecha fehaciente, lo que construye una cadena probatoria que ningún plagiador puede replicar retroactivamente.

¿Qué formatos de archivo puedo certificar?GoCertius admite cualquier tipo de archivo digital: imágenes en cualquier formato (JPG, PNG, SVG, PSD, AI, etc.), vídeos, documentos de texto y PDF, archivos de código fuente, archivos comprimidos ZIP o RAR que contengan múltiples archivos de un proyecto, presentaciones, hojas de cálculo. Si puede guardarse en un archivo, puede certificarse.

¿Qué pasa si publico la obra antes de certificarla?GoCertius también puede certificar archivos que ya existen. El sello de tiempo que se genera acredita que ese archivo existía en el momento en que lo registras, no necesariamente en el momento en que lo creaste. Si publicaste la obra antes de certificarla, la certificación posterior es menos sólida como prueba de anterioridad frente a terceros que pudieran haber descargado y modificado el archivo entre la publicación y la certificación. La recomendación siempre es certificar antes de publicar.

¿Tiene valor GoCertius fuera de España?El sello de tiempo cualificado emitido por EADTrust tiene efectos legales en todos los Estados miembros de la Unión Europea conforme al artículo 41 del Reglamento eIDAS. Un sello cualificado emitido en un Estado miembro debe ser reconocido como tal en todos los demás Estados miembros. La aplicación reforzada del artículo 326.4 de la LEC es específica de España, pero el valor probatorio de la prueba de anterioridad es reconocible en todos los sistemas legales europeos.

¿El certificado tiene fecha de caducidad?El sello de tiempo cualificado en sí no caduca: es una certificación criptográfica permanente sobre ese hash en esa fecha. Lo que tiene un límite es el acceso al certificado a través de la plataforma GoCertius: en el plan gratuito, los certificados están disponibles durante tres años desde su creación. Por eso es fundamental descargar el paquete ZIP desde el momento en que lo generas y conservar una copia propia.

¿Puedo usar GoCertius para certificar obras colaborativas con otras personas?Sí. Si varios creadores han contribuido a una obra, cada uno puede certificar su aportación con GoCertius de forma independiente, y el conjunto de certificaciones construye la documentación del proceso colaborativo. Para obras conjuntas donde la autoría compartida sea un elemento relevante, conviene además documentar el acuerdo de colaboración por escrito y certificarlo también.

El momento que importa

En la protección de la propiedad intelectual, como en tantas otras situaciones donde la prueba es lo que decide el resultado, el valor de una evidencia se determina el día en que la necesitas pero se genera en el momento en que ocurren los hechos.

Una obra que ya ha sido copiada no puede ser certificada retroactivamente para demostrar que era tuya antes de la copia. Ese instante ya pasó.

GoCertius es gratuita. Está en App Store y Google Play en gocertius.io y funciona desde cualquier navegador en app.gocertius.io. La primera certificación tarda menos de dos minutos.

El mejor momento para certificar tu próxima obra no es después de publicarla. Es el minuto antes.

Descarga GoCertius gratis y genera tu primera prueba de anterioridad hoy, antes de que tu próxima obra salga al mundo. Disponible en App Store y Google Play en gocertius.io.

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